Iglesia Anglocatólica

Nuestra iglesia: Católica, Apostólica y Anglicana.

Sacramentos de las ordenes Anglicanas

Validez de las ordenes Anglicanas y sus Sacramentos

Validez de las órdenes anglicanas, asunto que fue traído a discusión mediante una bula o un documento por el Papa León XIII en el año 1896 que título “apostolica et curae”. La controversia al principio se basó en la alegación de que el Obispo Parker en el 1559 había sido consagrado por 4 obispos que habían cedido bajo el reinado de Eduardo VI y por no estar en la sucesión apostólica supuestamente la ordenación entonces no era valida. Al presente en los “records” históricos de esa ordenación y consagración del Obispo Parker se ha demostrado que ese argumento no era correcto. Además la sucesión apostólica, si es que fuese interrumpida, hubiese sido restaurada en la consagración del obispo William Laud en 1573 cuyos consagradores estaban en la no discutida linea de sucesión de obispos de Italia y de Irlanda. Un segundo argumento del Papa fue que el rito ordinal utilizado bajo Eduardo VI no contenía elementos indispensables para una valida ordenación. Se decía que no contenía la validación de los instrumentos, esto es, la entrega a la persona de los instrumentos característicos del ministerio que se le confiere. Al principio solamente tenia un proposito simbólico. Y fue en la edad Media que se vino a incluir esto en la práctica del ritual de ordenacion de diáconos y sacerdotes. A los diáconos se les entregaba un libro con los evangelios y a los sacerdotes un caliz y una patena.



El Arzobispo de Cantórbery, Justin Welby y el Patriarca Ecuménico Bartolomé


Además el Papa indicó que el rito de ordenación anglicano tenía una intención defectuosa al no decir específicamente que el sacerdote podía ofrecer el sacrificio de la misa. A esta bula o carta de el Papa XIII le contestó el Arzobispo de Canterbury y el Arzobispo de York en una carta conocida como saepius oficio del año 1897 aclarandole que la intención anglicana era conferir el mismo sacerdocio instituído por Cristo y todo lo que conlleva incluyendo la doctrina del sacrifico en relación a la eucaristía en forma tan excplicita como lo hace el mismo canon de la consagracion tanto en el rito anglicano episcopal como en el rito catolico romano. Además se clarificó que la intención anglicana estaba suficientemente demostrada ya que habia dos ritos separados. Uno para ordenar diaconos y otro para ordenar sacerdotes en el Libro de Oración Común.

El Arzobispo de Canterbury, Rvdmo. Justin Welby bendiciendo al Papa Francisco de la Iglesia Católica Romana

Con la reciente apertura de los archivos del vaticano sobre apostólica et curae en la celebración del centenario se ha descubierto mas sobre el proceso de la misma. Por ejemplo que la comision nombrada por el Papa para estudiar la materia para estudiar la validez de las ordenes anglicanas no se pudo poner de acuerdo sobre una recomendación. El sacerdote Luis Duchesti y otros estudiosos católicos romanos habían llegado a la conclusión de la validez de las ordenes anglicanas. La comisión que nombró el Papa para el estudio comenzó en el 24 de marzo de 1896 y se reunió 12 veces. La conclusión de la condenación tuvo más peso político que teológico ya que estaba en la mente del Papa y del Curia Catolica Romana lograr la aceptación del Papado de parte de los ortodoxos y anglicanos y se pensó que a emitir una condenación de la validez de las ordenaciones anglicanas eso haría que mucha gente y clero volviese a la juridiccion a la Iglesia de Roma lo cual no sucedió.

La validez de las ordenes anglicanas es reconocida por la iglesia de los antiguos catolicos la cual se encuentra en Holanda, Alemania, Australia, Suecia y Polonia y también, por muchas partes de la Iglesia Ortodoxas y por supuesto las demás comuniones católicas que están en plena comunión anglicana como la Iglesia de Ultridge.

El 22 de Julio de 1922, el Patriarca Melecios IV (Metaxakis) de Constantinopla, en unión con el Santo Sínodo, declaró que las Ordenaciones Anglicanas, "poseen la misma validez, tal y como aquellas de las Iglesias Romana, de los Viejos Católicos y de la Iglesia Apostólica Armenia". (Tomado de ANGLO-RUSSIAN THEOLOGICAL CONFERENCE, Moscow, July, 1956, Preface, p. IX, The Faith Press, London.)
El Arzobispo de Canterbury con el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Jerusalén Theophilos III


Las Ordenes Anglicanas no son nulas



El cardenal Coccopalmerio abre la puerta al reconocimiento del sacerdocio anglicano

Se lamenta de que haya en la Iglesia católica "una comprensión muy rígida de la validez y la invalidez" de las órdenes sagradas
Cardenal Francesco Coccopalmerio
"Cuando alguien se ordena en la Iglesia anglicana y se convierte en párroco de una comunidad, no podemos decir que no haya pasado nada, que todo es 'inválido'". El presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, el cardenal Francesco Coccopalmerio, acaba así de poner en entredicho la determinación del Papa León XIII en la bula Apostolicae curae que las ordenaciones anglicanas "son absolutamente nulas y sin efecto". Según recoge el Tablet, Coccopalmerio -uno de las autoridades más importantes en la Iglesia en cuanto a la interpretación de las leyes canónicas- ha abogado por que la Iglesia reconsidere su negativa a reconocer el sacerdocio de la Iglesia de Inglaterra. Lo ha hecho en la última entrega de las actas de las llamadas Conversaciones de Malines -un foro de diálogo católico-anglicano-, un tomo al que el purpurado ha contribuido un trabajo. Al meollo de este asunto para el cardenal están no solo las realidades pastorales a las que se entregan sin reserva los sacerdotes anglicanos, sino también un concepto de "validez" en la Iglesia católica que resulta demasiado inflexible.
Pablo VI y el entonces arzobispo de Canterbury, Michael Ramsey

"La cuestión de la validez... no es una cuestión de ley, sino de doctrina", escribe Coccopalmerio. "Hemos tenido y todavía tenemos una comprensión muy rígida de la validez y la invalidez: esto es válido y aquello no. Uno debería poder decir: 'esto es válido en un determinado contexto, y aquello es válido en otro'". "Esto se trata de la vida de una persona y lo que ha dado... ¡son cosas muy importantes!", afirma. Una base importante en la que se apoya el purpurado para hacer su argumento son las muestras de cariño en tiempos recientes entre diferentes Papas y los arzobispos de Canterbury, los cabezas de la Iglesia anglicana. En ocasiones éstas han pasado, cabe recordar, por intercambios de objetos litúrgicos, tales como cruces pectorales. En el encuentro histórico en 1966, por ejemplo, entre el Papa Pablo VI y el entonces arzobispo de Canterbury, Michael Ramsey -reunión que abrió la etapa moderna de acercamiento entre las dos comunidades eclesiales- el obispo de Roma entregó a su homólogo no solo su anillo episcopal, sino también un cáliz. "¿Qué significa cuando el Papa Pablo VI dio un cáliz al arzobispo de Canterbury?", se pregunta Coccopalmerio en su trabajo. "Si fue para que celebrara con él la Cena del Señor, la Eucaristía, fue para que lo celebrara válidamente, ¿no?". El cardenal prosigue que, a su juici,o el regalo de una copa que contenía la Sangre de Cristo "es más fuerte" que el de una cruz pectoral, "porque un cáliz se usa no solo para beber sino para celebrar la Eucaristía". "Con estos gestos la Iglesia católica ya intuye, ya reconoce una realidad", declara el purpurado. Pero no es solo el cardenal Coccopalmerio el que sostiene que la postura de la Iglesia católica sobre las ordenaciones anglicanas debe cambiarse. También lo hacía -aunque en menor grado- el entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Joseph Ratzinger, según el trabajo que publica en el presente volumen el otrora obispo anglicano de Europa, Geoffrey Rowell. Sobre las órdenes anglicanas, el obispo Rowell cita al cardenal Ratzinger, en el transcurso de las Conversaciones de Malines, al efecto de que "no podemos hacer nada acerca de las palabras de León XIII pero hay, no obstante, otras maneras de mirar las cosas". "Cuando una comunidad eclesial, con su ministerio ordenado, en obediencia al mandamiento del Señor, celebra la eucaristía, los fieles se hallan en los lugares celestiales, y allí se alimentan de Cristo", habrá dicho en una ocasión, según Rowell, el hoy en día Papa emérito. Pero la verdadera novedad que desprende de este último volumen del foro católico-anglicano son las declaraciones del cardenal Coccopalmerio. Palabras que, incluso, podrían desencadenar en un gesto histórico de la Iglesia católica hacia la anglicana en este año en el que se celebra el 500 aniversario de la Reforma de Lutero. "Hoy, las Iglesias están divididas, o, más bien, dicen que están divididas porque carecen de elementos comunes que, sin embargo, no son fundamentales porque no son cuestión de fe", afirma el purpurado en cuanto al actual estado de las relaciones ecuménicas. "Decimos: 'no tienen esta realidad, que es cuestión de fe, por consiguiente estamos divididos'. Pero en verdad no es ninguna cuestión de fe; solo aparentamos que lo sea". Una situación de menos que óptima claridad, añade, que merece que se reexamine el grado hasta el que la Iglesia católica podría reconocer el sacerdocio anglicano.
El presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, el cardenal Francesco Coccopalmerio

Ordenes fuera de la Iglesia Católica Romana



Una mirada histórica de Santos y Padres de la Iglesia.



Con frecuencia, las Iglesias Católicas Apostólicas no romanas, sean Nacionales, Vetero,Anglicanas, Tridentinas, Cristiano-Catolicos, Ortodoxas Occidentales, Ortodoxas Orientales o Sedevacantistas son blanco de críticas por algunas jerarquías romananistas, tras considerarlas irregulares.
Argumentan que tanto sus obispos como sus sacramentos no son reconocidos como Catolicos, pero los siguientes documentos históricos irrebatibles no dicen lo mismo. El primer Concilio Niceno (a 325) se expresó claramente a este respecto hablando de los novacianos: “Sobre los que se llaman Catharos (esto es, limpios) si vinieren a la Iglesia Católica, agradó al Santo y al Gran Concilio que, recibiendo la imposición de manos en penitencia, permanezcan como están en el clero. Conviene que, sobre todo, profesen por escrito que reciben y siguen todos los dogmas de la Iglesia Católica y Apostólica”. Los Santos Padres pensaron que la imposición de manos o la Ordenación produce sus efectos aunque proceda de un ministro indigno. Es un sacramento y una acción de Cristo, que no queda desvirtuada por la iniquidad del instrumento. Este principio general de Teología Sacramental Patrística tiene ahora su manifestación concreta en el Sacramento del Orden. San Jerónimo dice igualmente: si el que bautiza en su fe herética no puede dañar al bautizado, tampoco el que en su propia fe herética hace la ordenación del sacerdote le mancho”.
San Jerónimo


San Agustín (354-430): “no hay ninguna razón porque quien no puede perder el bautismo pueda perder el derecho a darlo, porque uno y aún los mismo propósitos que venían de un cisma han sido recibidos, aún cuando pareciese ser necesario que desempeñasen los mismos oficios que antes desempeñaban, o han sido ordenados de nuevo, sino que, lo mismo que el bautismo, la ordenación permaneció íntegra, puesto que en la separación o cisma hubo un vicio, pero no en los sacramentos, que son los mismos dondequiera que estén... Si nosotros procedemos mal, que expliquen ellos como no pueda perderse el sacramento del bautizado, y pueda perderse el sacramento del ordenado, que dicen: “al apartarse de la Iglesia no perdió el bautismo pero sí el derecho a darlo”. Porque si uno y otro es sacramento, de lo cual nadie duda, ¿por qué aquel no se pierde y este sí se pierde? Ni a uno ni a otro sacramento hay que hacer injuria”.
San Agustín


Una de las razones de esta aceptación de los Sacramentos conferidos por herejes, cismáticos y pecadores la daba San Agustín: “una cosa es no tener algo, y otra cosa es tenerlo ilegítimamente o usurparlo ilícitamente. Los sacramentos hay que reconocerlos y venerarlos”. Otras razones era la “Costumbre” o Tradición de la Iglesia y la consideración de que los Sacramentos eran “acciones de Cristo”, cualquiera que fuese el instrumento humano. Más adelante (440-461), San León Magno no rechazará de la dignidad de Obispo a un cierto Máximo, que se había ordenado en el cisma Donatista. Anastasio II (a. 496) no dejó de admitir la validez de las ordenaciones en el cisma de Acasio; porque Cristo es el que hace los sacramentos, ni queda limitada su virtud fecunda, aunque pase por lugares inmundos. San Gregorio Magno (a. 601) admitirá las ordenaciones conferidas por nestorianos como válidas, escribiendo a los Obispos de Iberia (Giorgia): “...sin ninguna duda, vuestra Santidad los reciba (a aquellos nestorianos convertidos) en su propio grupo, guardándoles sus propias órdenes, para que, procediendo con mansedumbre y no haciéndoles contradicción o dificultad por sus propias órdenes, los arranquéis de la boca del antiguo enemigo”.
San Gregorio Gregorio Magno (Roma, c. 540, 12 de marzo de 604), Gregorio I o también San Gregorio, fue el sexagésimo cuarto papa de la Iglesia católica. Es uno de los cuatro Padres de la Iglesia latina junto con Jerónimo de Estridón, Agustín de Hipona y Ambrosio de Milán.


Y León XIII (a. 1896), sí decretó inválidas las ordenaciones anglicanas, no fue razón de haber sido conferidas por quienes estaban fuera de la Iglesia Católica Romana, sino solamente por vicio de forma e intención. La validez de las órdenes conferidas por herejes o cismáticos, de suyo siempre la ha reconocido la Iglesia.“Los sacerdotes dan su bendición no por propia virtud -escribe Hestiquio de Jerusalén- sino que, porque llevan la imagen de Cristo, pueden por Aquél que está en ellos dar la plenitud de la bendición”. No se puede pues, absolutamente pensar en las cristiandades separadas como en comunidades absolutamente extrañas, separadas de la Iglesia, donde se conserva el carácter sacramental se conserva también un vínculo con la Iglesia única. Todos los cismas contra la unidad de la Iglesia no pueden consumar completamente la división en tanto la parte que se ha separado no haya repudiado también el Sacramento del Bautismo y destruido con ello todo vínculo de carácter sacramental. Es oportuno recordar que un niño bautizado no es, con el bautismo, incorporado al cisma, sino a la iglesia Una, aún cuando aquel que administra este sacramento no conozca a la Iglesia, aún cuando intente explícitamente excluirla con tal que su primera intención sea la de querer hacerle cristiano. La voluntad de los hombres no puede destrozar ni modificar una decisión divina: También los cismáticos en la medida que son cristianos, pertenecen siempre a la iglesia que es Una en la unidad de su sacerdote.
El patriarca Kirill de Moscú y de toda Rusia se reúne con el Arzobispo Justin Welby de Canterbury a Lambeth Palace.


HOY EN DIA ya no se duda de consagraciones episcopales verificadas hasta en sujetos que no habían recibido previamente el presbiterado u orden sacerdotal. Al recibir la Consagración de Obispo, quedaban ordenados con la plenitud del Sacerdocio y poseyendo las capacidades sacramentales del Presbiterado. De San Ambrosio de Milán, elegido Obispo siendo catecúmeno, se vino creyendo hasta ahora que pasó por todos los grados del clericato; pero ciertamente no aconteció así con otro catecúmeno que, como refiere San Gregorio Nacianceno, elegido también, fue bautizado y, de simple laico fue ordenado. Otro laico que, estando casado y siendo abogado, de laico recibió la Consagración Episcopal, es San Filogonio, cuyo ministerio ensalza San Juan Crisóstomo. Por San Agustín sabemos de la Consagración para Obispo de un simple lector. Estaban preparadas todas las cosas para consagrar a uno de los sacerdotes y había un Obispo de fuera de Hipona para intervenir en la ceremonia; pero ésta no podía realizarse como se había pensado, porque el candidato se había retirado. Entonces San Agustín, Doctor y Padre de la Iglesia: para que no fuera inútil la vanidad del otro Obispo, sustituyó al presbítero por un lector. Se cuentan treinta y cuatro diáconos romanos que antes de acabar el siglo IX, en aquella Iglesia fueron consagrados Obispos de Roma o Papas, directamente sin pasar por el Presbiterado u Ordenación Sacerdotal. Respecto del Papa Juan XIII (965-972), cuya carrera eclesial se conoce por la lista de órdenes que había recibido, se ha podido constatar que el diácono pasó directamente al Episcopado.
El Arzobispo de Canterbury, Rvdmo. Justin Welby impartiendo la bendición conjunta con el Papa Francisco.


Resumiendo: El Obispo tiene en virtud de la Consagración Episcopal, una potestad de Confirmar y Ordenar, que no se le puede quitar, porque si la Iglesia pudiera anular esta potestad, es lógico creer que lo hubiera hecho en caso de cisma, herejía, etc,; y sin embargo nunca lo ha hecho. Al contrario, es un principio reconocido en teología sacramentaria la validez de las ordenaciones conferidas por Obispos cismáticos y herejes. Todo lo cual es indicio cierto de que la potestad Episcopal viene de un sacramento y de un carácter impreso en el alma; no de un mero mandato, o de misión externa o jurisdicción comunicada por la Iglesia en la persona del Papa.


Concelebración del Arzobispo Anglo Católico Leonardo Marín Saavedra con la Iglesia Libanesa Católica Maronita (The Lebanese Catholic Maronite Church)


El Domingo, Marzo 20, 2011, a las 10:30 A. M. (hora de Nueva York), el Arzobispo Leonardo de la Iglesia Anglicana Latino-Americana, concelebró en la ciudad de Toronto, Capital de la Provincia de Ontario, Canadá, una santa Misa de unidad, con la Iglesia Libanesa Católica Maronita (The Lebanese Catholic Maronite Church), y dentro del templo de Nuestra Señora del Líbano (Our Lady Of Lebanon), ubicada en la Calle Queen de Toronto. De igual manera organizó en compañía del Reverendo Presbítero Khairalla Fares, su primer viaje a tierras de sus antepasados (Maryijun – Lebanon), para la última semana del mes de Julio, 2011, una vez pasen las ceremonias religiosas en la ciudad de Detroit.




La Iglesia Católica Libanesa Maronita, esta unida en full comunión, con la Iglesia Católica Romana. La sede de Toronto, pertenece a la Arquidiócesis de Canadá, presidida por su Excelencia Mgr. Joseph El-Khoury y en el mundo por su Beatitud Mar Nasrallah Boutros Sfeir. Dentro de la Santa Eucaristia estuvieron presentes los sacerdotes Emmanuel y Fhairalla.



Es necesario aclarar que la Iglesia Católica Libanesa Maronita está unida en total comunión con la Iglesia Católica Apostólica Romana y con el papa. La sede de Toronto, pertenece a la Arquidiócesis de Canadá, presidida por su excelencia el magister Joseph El-Khoury y en el mundo por su beatitud Mar Nasrallah Boutros Sfeir. Durante la ceremonia eucarística estuvieron presentes los sacerdotes Emmanuel y Fhairalla.